recuperar la alegría de mirar a 22 hombres corriendo tras un balón.Ramón Calandria (diagonalperiodico.net)
Es forzoso comenzar reconociendo la dificultad que implica vivir por y para el fútbol. Por culpa de la inagotable exhuberancia de sensaciones que produce ver a los heroicos jugadores intentando superarse jornada tras jornada, quizá usted haya abogado por olvidarse del fútbol ante la imposibilidad de seguir el excitante ritmo de partidos que han programado desde hoy hasta el fin de nuestros días. Pero comienza el Mundial y se nos plantea un dilema crucial: ¿Cómo puede alguien resistirse a algo “que sólo se repite cada cuatro años”?
Es imposible no verse afectado por ese ejemplo de cooperación empresarial y publicitaria que se resume en la imagen de un Iker Casillas gritando “¡vamos!”. Sería una terrible falta de educación. No, puede que usted esté al borde del desahucio, pero la posibilidad de asistir al primer gol de Argelia en la copa del mundo es demasiado irresistible para no olvidar todos sus problemas o, al menos, postergarlos hasta septiembre.




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